Le costó más que nunca bajarse de los árboles. Los pies vacíos de sangre le dolerían al pisar el suelo con firmeza, tendría que aterrizar con las manos; tal vez se las heriría pero es preferible al dolor de los pies.
Nada de viento.
Las nubes púrpuras pudieron haber parecido hermosas, pero no lo eran entonces.
Ella lloraba a distancia y él no la oía; ella necesitaba de su ayuda y él...
En el barro habría sido mejor, como la vez primera. El pavimento frío, más que soberbio, soportaba su presencia sobre él.
Él y ella rodando por el pavimento. El sudor, los besos, el frío, la humedad, las heridas. Su rodilla doblándose tras la falsa protección que le brindaba su falda mojada por la noche y desgastada por el concreto. Las luces se expandían, volviéndose menos nítidas con cada respiración de ambos, pero eso ya hacía mucho...
Ella merecía el barro y no era ella quien se hallaba en tierra.
Los vidrios, los metales, todo la mataban de a poco. Sus cabellos largos caían junto a sus caderas, en aquella posición fetal torcida mientras un ser en posición fetal posiblemente también torcida gemía en su vientre. Su cabellos largos, era hermosa. Sus cariños largos. Sus largas caricias.
Sus caricias a cargo de sus manos, auto-consuelo.
Él tal vez caía, tal vez temblaba, tal vez sus pies le dolían.
El momento de dar a luz no fue hermoso.
Sus cabellos largos y mojados casi tocaban el pavimento de los días de los besos, los revuelcos, la batalla suprema dada ante las heridas y la sangre en la calle fría y mojada. El calor en los labios, los ojos, las lágrimas y la entrepierna. El frío en sus huesos, su espalda, sus costillas, sus extremidades, sus pies mojados, sus dedos temblorosos, su cabello mojado pero hermoso.
Sus manos recibieron al pequeño gatito muerto que acababa de dar a luz. El viento guardaba silencio, le ignoraba. Le demostraba que no tenía importancia.
Él tal vez en los árboles, tal vez en la tierra, tal vez barro y recuerdos, y quizás, quizás...
Frío como el pavimento, el suelo y el cabello (era hermosa). Duro e hiriente como él, como el pavimento de nuevo.
El viento demostraba su soberbia ausencia. Y es lo único que les unía.
No había vida en el pequeño felino recién parido. Pero tampoco había viento.
Ni viento en él, ni viento en ella.
Lo único que los unía era casi imposible de percibir.
(¿notas la falta de viento?; normalmente no; la conversación inexistente)
Era realmente hermoso como el viento, tan soberano enrome y omnipresente acordó detenerse aquel día solo para ellos, solo para ignorarlos, uno de los gestos que más dedicación requiere.
Lo ostentoso de querer llevárselo todo
Hace 4 horas
3 Comentarios/críticas/insultos:
estimado, pasaba por aqui y me vi leyendo su texto (por no decir historia, relato, cuento... cosas del autor)
Lo lei ya 3 veces.
No quiero entrar en subjetividades (pero me agradan), solo tomar en cuenta lo descriptivo: parace como la tortura china, esa de la gota. Con lo antes dicho se pretende hacer una analogia de lo que me produce la lectura de su texto, no con animo de decir "leerte es una tortura"(en el sentido de que tu texto sea desagradable)si no en que esas gotas constantes de descripciones "El calor en los labios, los ojos, las lágrimas y la entrepierna. El frío en sus huesos, su espalda, sus costillas, sus extremidades, sus pies mojados, sus dedos temblorosos, su cabello mojado pero hermoso." penetran más en el extremecimiento, lo profundiza hasta llegar al estertor del texto (la sublimacion de la no-vida)y del propio lector (que espera el viento o aliento).
Saludos contertulio, estamos en sintonia.-
Wn ..las descripciones exhaustivas la llevan , Dumidu-Midumi hizo una canción sobre eso y como siempre ellos tienen razón.
T _ T ¿ Por qué Dumi es tan genial ? Si tan sólo pudiesemos ser como ellos u .u
(8) Ay ! Mi ojo ! me masturnio , me masturnio ...Ay ! mi ojito ! me masturnio , me masturnio (8)
Ojalá que la señora te mire.
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